La seguridad de las personas con discapacidad, incluidas aquellas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), debe ser una prioridad en la planificación de emergencias. En situaciones como incendios, terremotos o evacuaciones, es fundamental diseñar protocolos que consideren las necesidades específicas de cada individuo para garantizar su seguridad y bienestar. En este artículo conoceremos un poco más del autismo y cómo afecta en el caso de situaciones de emergencia.
¿Qué es el autismo?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento. Es un espectro porque sus características varían significativamente entre las personas, desde aquellos que necesitan poco o ningún apoyo hasta quienes requieren ayuda intensa en su vida diaria. Los rasgos principales de las personas con autismo son:
- Dificultades en la comunicación: preferencia por la comunicación directa o literal, evitando ambigüedades.
- Dificultades en interacción social: problemas para entender normas sociales implícitas, como turnos en una conversación o interpretar emociones.
- Patrones repetitivos de comportamiento: realizan actividades o movimientos repetitivos, como balancearse o alinear objetos. Se sienten cómodos con la rutina y pueden mostrarse ansiosos ante cambios inesperados.
- Intereses intensos y restringidos: muestran gran interés en temas específicos, como trenes, números o arte, dedicándoles mucho tiempo y energía.
- Dificultades de procesamiento sensorial atípico: pueden ser hipersensibles o hiposensibles a estímulos como luces, sonidos, texturas o sabores, dolor, olores. Pueden presentar problemas de coordinación motora, equilibrio e incluso problemas de interocepción (no perciben ciertos estímulos o sensaciones internas como sed, calor, frío, etc…) Estas diferencias pueden generar incomodidad o sobrecarga sensorial en algunos entornos, e incluso ser detonantes de crisis o de conductas o comportamientos disruptivos.
La complejidad del autismo es una de sus características. Dentro del TEA existe tal variabilidad que hablamos de «autismos», porque parte de la sintomatología se puede estandarizar o generalizar hasta cierto punto, pero los niveles de intensidad y los componentes de detalle son específicos e individuales en cada persona. Incluso ciertos síntomas pueden aparecer y desaparecer en determinadas etapas vitales, por lo que muchas veces es necesario esperar lo inesperable, y en ocasiones se producen situaciones de regresión donde se han perdido ciertas competencias de aprendizaje o aparecen dificultades nuevas en las personas autistas.
Es importante aclarar que la discapacidad intelectual no es un rasgo específico del autismo. De hecho, hay personas con autismo que tienen discapacidad intelectual y otras no. Para diagnosticar la discapacidad intelectual se realizan evaluaciones por profesionales del ámbito sanitario como psicólogos que realizan pruebas estandarizadas como el Coeficiente de Inteligencia (WISC) y otras. Generalmente las personas con discapacidad intelectual presentan puntajes significativamente por debajo del promedio, pudiendo ser una discapacidad intelectual leve, moderada o grave, dependiendo de la situación de cada persona. Es importante no confundir las dificultades de comunicación o interacción social con la discapacidad intelectual.

Retos específicos en emergencias
Y en el caso de situaciones reales o en simulacros, las personas autistas y las personas con discapacidad pueden responder de una manera imprevista y que no es esperada en la planificación de la emergencia, por diferentes motivos, que pueden estar o no contemplados en los planes de emergencia:
Personas con discapacidades físicas o intelectuales:
- Personas con discapacidad motora o movilidad reducida puede complicar una evacuación rápida y quedarse atrapados en ciertos contextos de los que es difícil evacuar o por ejemplo no pueden usar ascensores.
- Personas con dificultades sensoriales como la ceguera o la sordera, tienes dificultades para identificar los recorridos de evacuación o reconocer la alerta o la alarma de evacuación.
- Personas con discapacidad intelectual requieren información y señalización clara y accesible en lenguaje claro o lectura fácil y apoyos visuales o con pictogramas para mejorar la comprensión de la información.
Personas con TEA:
- Suelen tener sensibilidad sensorial extrema, lo que puede dificultar la reacción ante alarmas sonoras o luces intermitentes (sonidos de evacuación, uso de altavoces, uso de silbatos…)
- Los cambios imprevistos en la rutina pueden generar ansiedad severa, especialmente si no han participado en simulacros de los locales donde realizan actividades o por ejemplo en el caso de accidentes.
- Dificultades en la comunicación verbal pueden impedir que expresen su situación o comprendan instrucciones rápidamente.
Buenas prácticas para emergencias accesibles
Es complicado establecer una receta que valga para todas las personas con discapacidad a la hora de diseñar una planificación de las emergencias de una manera suficientemente accesible, tanto en términos de eficacia como efectividad para todos los colectivos (diversidad) que debe afrontar. Pero si hubiera que generar una lista de puntos clave, serían estos:
- Formación y simulacros inclusivos:
- Realizar ejercicios periódicos que incluyan a personas con discapacidad.
- Adaptar simulacros para que sean predecibles y no generen estrés innecesario.
- Crear una cultura de la autoprotección para personas con discapacidad.
- Mejorar la información disponible para todos los agentes intervinientes en las emergencias sobre las personas con discapacidad.
- Señalización y alertas accesibles:
- Uso de pictogramas (como los de ARASAAC u otros apoyos visuales con suficiente y adecuado nivel de conceptualización) en los planes de emergencia y evacuación.
- Alarmas visuales y sonoras ajustadas para no causar sobrecarga sensorial.
- Espacios seguros:
- Identificar áreas de refugio temporal para personas con movilidad reducida o discapacidad sensorial.
- Planes individualizados:
- Crear protocolos específicos para quienes necesitan apoyo adicional, y realizar en lenguaje sencillo o lectura facil la información clave.
- Asegurar que el personal de emergencias (tanto el propio del centro como el público) conozca estas necesidades.
- Tecnología inclusiva:
- Implementar aplicaciones móviles que brinden información personalizada en tiempo real.
- Usar dispositivos de localización para facilitar el rescate en situaciones críticas.
- Adaptar soluciones de emergencia a necesidades concretas de personas con discapacidad.


Conclusión
La gestión de emergencias accesibles no solo salva vidas, sino que también promueve la inclusión y la equidad. Adoptar estas medidas asegura que las personas con autismo y otras discapacidades puedan enfrentarse a situaciones de emergencia con mayor seguridad y confianza.
¿Tienes una idea o conoces recursos para emergencias accesibles? ¡Comparte tu testimonio o únete a nuestras iniciativas de formación inclusiva! Safety First!
#EmergenciasInclusivas #AccesibilidadParaTodos